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Las personas con un proyecto vital claro tienen mayor reserva cognitiva y se cuidan más

“Tener un proyecto vital, un objetivo en la vida que trascienda a uno mismo y que reporte satisfacción al esforzarse en conseguirlo es bueno para el cerebro y para laente se expresa Álvaro Pascual-Leone, catedrático de Neurología de la escuela médica de Harvard a la vista de los primeros resultados obtenidos por la Barcelona Brain Health Initiative (BBHI), de la que es director científico.

La BBHI es un ambicioso proyecto de investigación que busca identificar qué patrones de actividad cerebral, de forma de vida, de alimentación o de comportamiento minimizan el riesgo de desarrollar enfermedades neurológicas o psiquiátricas para después diseñar programas dirigidos a la población general con las recomendaciones más adecuadas para conservar un cerebro sano.

La preocupación social por ­envejecer con el cerebro sano es tal que los investigadores de la BBHI, que hace poco más de un año aspiraban a reunir 3.000 voluntarios de 40-65 años para sus trabajos, han podido disponer de más de 4.500 y con una predis­posición y un grado de impli­cación tan altos que han optado por ampliar las evaluaciones médicas, psicológicas y de comportamiento que les realizan para trabajar en su objetivo con mayor profundidad y detalle.

De hecho, la primera fase del proyecto BBHI, dedicada a recabar información sobre siete aspectos que los investigadores consideran que tienen relación con la actividad cerebral –estado de salud general, nutrición, sueño, ejercicio físico, estado de las funciones cognitivas, relaciones sociales y proyecto vital o sentido de la vida– ya ha arrojado resultados relevantes. “Hemos visto que las personas que tienen un proyecto vital bien definido y que se muestran ilusionadas y comprometidas con él están mejor a nivel cerebral, tienen menos problemas cognitivos en su vida cotidiana y están más sanos en general, se cuidan más”, resume Pascual-Leone.
Buscando una razón de ser y luchando por ella amplías la capacidad de tu cerebro para afrontar daños” Pascual Leone
Enfatiza que se trata un resultado novedoso –“tener un propósito vital da salud”– y con implicaciones importantes, porque también han constatado con instrumentos científicos validados que disponer de proyecto vital aumenta la reserva cognitiva, que es la capacidad cerebral para afrontar los retos, el estrés, los daños o las enfermedades. “Esto es relevante y da esperanza, porque significa que, hayas tenido la vida que hayas tenido, nunca es tarde para darte cuenta de que buscando una razón de ser, poniendo esfuerzo e ilusión en conseguirlo, puedes aumentar la capacidad de tu cerebro para sobrellevar los avatares de la vida que no se pueden controlar, sea el estrés laboral, un infarto, la pérdida de un ser querido o las propias enfermedades neurológicas”, comenta el director científico de la BBHI.

Pero, ¿a qué se refieren los científicos con tener un proyecto vital? ¿En qué consiste? Pascual-Leone explica que es una aspiración, una ilusión o una razón de ser trascendente, “aquello que a uno le motiva a seguir en la lucha, que le mantiene en marcha”.

Comenta que para una persona la razón para levantarse por la mañana pueden ser sus hijos o sus nietos, para otra el trabajo que hace, o un proyecto de voluntariado, o quizá la fe que tiene en una religión... Y añade que este proyecto vital personal tampoco es invariable, en una etapa de la vida puede ser establecer una familia y en otra trabajar como voluntario. “Lo que es común en todos los casos es que no es una realidad egoísta centrada en uno mismo sino que es algo que trasciende al individuo, que implica un esfuerzo y reconforta porque ese esfuerzo por conseguirlo da satisfacción”, detalla.

En realidad, el trabajo realizado por el equipo de la BBHI –que ha contado con David Bartrés-Faz, del Instituto de Neurociencias de la UB, como investigador principal–, ha evaluado tres dimensiones distintas relacionadas con el sentido de la vida o proyecto vital de las personas: su propósito en la vida, su sentido de coherencia y su compromiso con la vida.

La primera, el propósito en la vida (PiL, por sus siglas en inglés), se refiere a las aspiraciones, las metas a largo plazo que motivan el comportamiento de las personas. El SoC (sentido de coherencia, en inglés) tiene que ver con entender la propia vida y cómo encaja ésta en el mundo. De esta forma, tener un SoC fuerte permite a las personas ver la vida como algo coherente, comprensible, manejable y significativo, les otorga confianza y seguridad para identificar recursos dentro de uno mismo y en el entorno inmediato para enfrentar factores estresantes, y se ha constatado que eso es un recurso promotor de la salud. El tercer componente, el compromiso con la vida (EwL en inglés), es un componente afectivo que evalúa cuán importante y valiosa cree alguien que es su vida y su grado de satisfacción, su sensación de tener una vida digna de ser vivida.
Los investigadores de la BBHI intentan identificar los patrones de vida clave para un cerebro sano
Tras someter a diversos cuestionarios validados a 1.081 parti­cipantes de la BBHI, los inves­tigadores han concluido que las puntuaciones más altas de PiL y de SoC se correlacionan significativamente con una función cog­nitiva (desempeño de tareas intelectuales) más alta de las personas, y también con una mayor reserva cognitiva (el colchón de que dispone el cerebro para afrontar los avatares que tenga que enfrentar).

Ahora su objetivo es ver y entender la biología de esos vínculos, observar qué cambia en el cerebro de las personas que disponen de un proyecto vital más claro, cómo son sus patrones de actividad cerebral. Y ya se han puesto a ello.

En esta segunda fase de la BBHI –un proyecto promovido por el departamento de investigación del Instituto Guttmann y apoyado por la Obra Social La Caixa– están realizando análisis genéticos, exploraciones médicas, neuropsicológicas y electroencefalografía cualitativa de un subgrupo de los participantes en la primera fase. “Estamos explorando su actividad cortical con estimulación magnética transcraneal, medimos su reserva cognitiva, exploramos su marcha y su estabilidad, hacemos pruebas de esfuerzo para ver su forma física, analizamos sus genes, sangre, sus heces... Y todo gracias al profundo compromiso de estos voluntarios”, remarca Pascual-Leone. Su aspiración es ver y entender cómo trabaja su cerebro, el patrón de actividad cerebral que da lugar a su funcionamiento en la vida cotidiana, para entonces pasar a la tercera fase: desarrollar estrategias, planes de intervención para establecer pautas de conducta que den lugar a cambios en las conexiones cerebrales.

“Pensamos que hay que diseñar intervenciones multidimensionales, que para mantener el cerebro sano no se trata de recomendar hacer un poco más de ejercicio o dormir mejor, sino de atender a los siete pilares que vemos que impactan y tocarlos todos: cuidar la salud general controlando por ejemplo las enfermedades coronarias, mejorar la nutrición, aumentar el ejercicio físico, pautar la gimnasia cerebral, optimizar las relaciones sociales que la persona tenga, ayudarle a definir y aceptar un proyecto vital...”, detalla el neurólogo.

Tiene claro que la dificultad de esta fase no estriba en diseñar esa estrategia multidimensional para cada persona, sino en lograr que esta lo lleve a cabo y de forma ­sostenida en el tiempo. De ahí que entre los objetivos de la BBHI ­figure proporcionar a cada indi­viduo un entrenador de salud ­cerebral, una especie de coach ­basado en tecnología que maximice la probabilidad de que siga las recomendaciones que le hagan para que así modifique sus patrones de conducta en una acción mantenida en el tiempo.

Los siete pilares para unas neuronas sanas

SALUD. Las dolencias físicas que sufre cada persona, cómo están tratadas y el grado de cumplimiento de esos tratamientos, o incluso la frecuencia de sus visitas al médico, inciden en el cerebro, según los investigadores de la Barcelona Brain Health Initiative.

NUTRICIÓN. Qué se come, cuánto se come, el modelo de dieta, el peso, si este se mantiene u oscila con frecuencia importan a la hora de prevenir el deterioro cerebral.

SUEÑO. Las horas que una persona duerme, la calidad de su sueño, los ronquidos, si se despierta a menudo... son elementos que los investigadores relacionan con las funciones cognitivas.

EJERCICIO. Para la salud del cerebro cuenta no sólo la condición física o cómo de activa es la persona, sino también qué tipo de ejercicio hace –lo mejor es combinar aeróbico y anaeróbico–, cuántas veces –regularidad y constancia son fundamentales– o durante cuanto tiempo –una hora y media a la semana ya impacta en las funciones cognitivas–.

FUNCIONES COGNITIVAS. Los retos mentales que cada cual asume a diario, los problemas y retos que afronta, los problemas de atención o de memoria que presenta en su vida cotidiana resultan claves a la hora de prevenir o frenar el deterioro cerebral.

RELACIONES SOCIALES. Si una persona tiene o no muchos amigos, si dedica más o menos tiempo a sus relaciones sociales, si cuenta o no con una red de apoyo, son factores que influyen en una mayor o menor reserva cognitiva.

PROYECTO VITAL. Tener una razón de ser más allá de uno mismo, una aspiración, esforzarse para intentar conseguirla y encontrar satisfacción en ese esfuerzo también alimentan la capacidad del cerebro para sobrellevar los avatares de la vida y esquivar la enfermedad.
Fuente: http://www.lavanguardia.com/vivo/20180612/4552509268/proyecto-vital-ilusion-salud-cerebro-bbhi.html


A veces es posible conseguir la fama, pero pocas veces llega gracias a lo que uno espera. La historia está llena de artistas cuyas obras más conocidas no son, sin embargo, sus trabajos objetivamente más relevantes.

Los científicos también están a la merced de los caprichos de la fama.

En 1985 Marian Diamond publicó un estudio sobre el cerebro de Albert Einstein. En el trabajo había analizado varias muestras del cerebro del físico alemán y las comparó con muestras similares sacadas de cerebros control. El resultado fue que en el cerebro de Albert Einstein la cantidad de células gliales, un tipo de células que junto con las neuronas forma el sistema nervioso humano, era superior a lo normal en algunas de las áreas estudiadas. Como consecuencia de esta publicación Marian Diamond saltó a la fama, y la figura de Albert Einstein invisibilizó frente a las cámaras los grandes trabajos que Marian ya había realizado por aquel entonces.

En 1964 se publicó la primera evidencia sólida de que el cerebro adulto cambia anatómicamente con la experiencia. Actualmente, que el cerebro es un órgano plástico con una cierta capacidad de reorganización y adaptación a los estímulos es un hecho reconocido por toda la comunidad neurocientífica pero en los años sesenta no se creía así. De hecho, los trabajos que preceden a esta publicación se centran en estudiar si la experiencia produce cambios en la bioquímica del cerebro, no en su estructura. Incluir la anatomía fue algo innovador en el trabajo “Chemical and Anatomical Plasticity of Brain”, que tenía cuatro autores: tres hombres y una mujer, Marian C. Diamond.

En este experimento se criaron ratas en tres situaciones:

-Condición control, donde los animales vivían en situaciones de crianza corrientes.

-Condición social, donde los animales vivían con más compañeros de lo normal para aumentar sus estímulos sociales, tenían juguetes y se les motivaba a realizar varias actividades.

-Condición de aislamiento, donde entre otras limitaciones los animales vivían solos, sin juguetes, etc.

La idea era ver si vivir en un entorno con muchos estímulos o en uno de aislamiento generaba diferencias significativas en los cerebros de las ratas. Y así fue; siendo el resultado más importante del estudio las diferencias anatómicas que encontraron entre los cerebros de las ratas en condición social y de aislamiento. Este artículo supuso un cambio de paradigma hacia la idea de un cerebro cambiante, adaptativo, plástico.

Además de su carrera en el laboratorio, Marian compaginó la investigación con la docencia: fue profesora emérita de la unidad de Biología Integrativa de la Universidad de Berkeley, y afortunadamente algunas de sus clases de anotomía todavía se conservan gracias a que están disponibles en YouTube:



En la primera jornada, que a día de hoy supera el millón de visitas, mientras habla Marian tiene a su lado una mesa sobre la cual hay una sombrerera de flores azules. Cuentan que era frecuente verla por el campus universitario de un lado a otro con esa sombrerera… y en un determinado momento se acerca a la mesa, se coloca unos guantes de látex, abre la caja y extrae de ella un cerebro conservado en formaldehido: “Quiero que apreciéis lo que lleváis en vuestras cabezas porque esta masa solamente pesa unas tres libras y sin embargo tiene la capacidad de concebir el universo a mil millones de años luz… ¿no es fantástico?” les dice a sus alumnos mientras sostiene el cerebro.

Desgraciadamente, esta gran mujer falleció el 25 de julio de 2017 a los 90 años. Llevaba solamente tres años retirada de la docencia y la investigación. Pero al menos tenemos la suerte de poder disfrutar de su trabajo de investigación, sus clases y su ejemplo, que está recogido en el documental “My love affair with the brain: The life and science of Dr. Marian Diamond”.

Este post ha sido realizado por Pablo Barrecheguren (@pjbarrecheguren) y es una colaboración de Naukas con la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU.

Referencias:

Fuente: https://culturacientifica.com/2018/05/25/marian-diamond-la-cientifica-que-descubrio-la-plasticidad-cerebral/


Encontrar la mejor manera de facilitar el aprendizaje, aprovechando al máximo las potencialidades del cerebro del alumno, requiere diseñar estrategias pedagógicas que pueden beneficiarse del conocimiento sobre la aportación de diversas disciplinas. Una de ellas es la psicobiología, que estudia las bases biológicas de la conducta y los procesos mentales, y, dentro de ella, más específicamente, la neurociencia cognitiva, que tiene por objetivo investigar los mecanismos cerebrales de las funciones cognitivas, así como su relación con otros procesos psicológicos.

Aunque esta ciencia es relativamente reciente, los avances en técnicas de neuroimagen e investigación le han permitido conocer datos sobre el funcionamiento del cerebro que pueden resultar relevantes para la planificación de estrategias educativas y psicopedagógicas, como por ejemplo los principios generales que guían el desarrollo cerebral y los principales cambios madurativos del tejido cerebral que tienen lugar a lo largo de la infancia y la adolescencia.

Concretamente, la plasticidad cerebral a lo largo del ciclo vital, es un fenómeno clave para el aprendizaje y la memoria, así como para otros procesos mentales.La plasticidad cerebral se refiere a la capacidad del sistema nervioso para cambiar su estructura y su funcionamiento a lo largo de su vida, como reacción a los estímulos del entorno. Aunque este término se utiliza hoy día en psicología y neurociencia, no es fácil de definir. Habitualmente se refiere a los cambios a diferentes niveles en el sistema nervioso, desde eventos moleculares, como los cambios en la expresión génica, al comportamiento.

Las tres formas de plasticidad más importantes son:

  • neurogénesis 
  • plasticidad sináptica
  • procesamiento funcional compensatorio.
Neurogénesis
La neurogénesis se refiere al nacimiento y proliferación de nuevas neuronas en el cerebro. Durante mucho tiempo,los científicos creían que las neuronas morían y no eran reemplazadas por otras nuevas.La idea del nacimiento neuronal constante en el cerebro adulto, la existencia de la neurogénesis,se ha comprobado científicamente desde 1944 y ahora sabemos que ocurre cuando las células madre,(un tipo especial de célula que se encuentran en diversas estructuras del cerebro), se dividen en dos células: una célula madre y una célula que se convertirá en una neurona totalmente equipada, con axones y dendritas. Luego, estas nuevas neuronas migran a diferentes áreas (incluso distantes entre sí) del cerebro, donde son requeridas, permitiendo de esta forma que el cerebro mantenga su capacidad neuronal. Se sabe que tanto en los animales como en los humanos la muerte súbita neuronal (por ejemplo después de un ictus) es un potente disparador para la neurogénesis.

Plasticidad sináptica
Las neuronas se comunican entre sí en un punto de encuentro: la sinapsis.La formación de conexiones sinápticas (sinaptogénesis) tiene lugar en diversos momentos a lo largo del desarrollo. Durante los últimos meses de la vida intrauterina y los primeros años de la infancia se formará un número extraordinariamente elevado de sinapsis, pero posteriormente muchas de ellas acabarán desapareciendo (por un mecanismo de poda neuronal), mientras que también se formarán sinapsis nuevas y se modificará el funcionamiento de las ya existentes. Este proceso, denominado reorganización sináptica, es clave para la maduración del cerebro y para la consiguiente evolución de las capacidades mentales. Qué sinapsis serán las que se fortalecerán y cuáles las que desaparecerán es algo que depende en gran medida del patrón de actividad eléctrica de las neuronas y ello a su vez está relacionado con el uso que se haga de las sinapsis.
De hecho, el pediatra estadounidense Jay Giedd, presentó en 2007 los resultados de un riguroso estudio con más de 2.000 personas de entre 3 y 25 años, que le permitió observar que al final de la infancia el cerebro experimenta un aumento “desmesurado” de neuronas y de conexiones nerviosas, que después se van reduciendo durante la adolescencia. Esta poda neuronal culmina con el tránsito de la adolescencia a la edad adulta, se produce primero en la zona posterior del cerebro y por último en la corteza frontal, que es la que controla el razonamiento, la toma de decisiones y el control emocional. Desmintiendo la tesis vigente hasta entonces, que sostenía que el cerebro maduraba por completo entre los 8 y los 12 años, explicaría además por qué muchos adolescentes no empiezan a razonar y a comportarse como adultos hasta una edad que puede alargarse más allá de los veinte años.
Del mismo modo, en diversos momentos del desarrollo, y de manera muy marcada en la etapa cercana al nacimiento, tiene lugar también un proceso aparentemente paradójico: la muerte celular programada o apoptosis. Este proceso consiste en una especie de suicidio de muchas de las neuronas que se habían formado en etapas previas,muerte que se produce como consecuencia de la expresión de genes (los “genes de la muerte”) que activan la autodestrucción. Aunque no se conoce del todo qué eventos activan la expresión de los genes de la muerte, sí se sabe que la apoptosis es más probable en aquellas neuronas que no han sido capaces de establecer sinapsis funcionales y que, por éste u otros motivos, no están expuestas a un nivel suficiente de factores neurotróficos, que son sustancias necesarias para la supervivencia neuronal, la formación de conexiones sinápticas y la plasticidad sináptica (hablamos de su descubridora Rita Levi-Montalcini en un post anterior)
De lo que antecede deducimos que son más importantes las conexiones (las sinapsis) que la cantidad de neuronas en sí. Y las sinapsis se crean y fortalecen con los estímulos y el “ejercicio” cerebral: cada vez que se adquieren nuevos conocimientos (a través de la práctica repetida), la comunicación o transmisión sináptica entre las neuronas implicadas se ve reforzada. Una mejor comunicación entre las neuronas significa que las señales eléctricas (las neuronas generan y conducen impulsos nerviosos, llamados potenciales de acción, y liberan tipos concretos de sustancias químicas, llamadas neurotransmisores) viajan de manera más eficiente a lo largo del nuevo camino. La comunicación entre las neuronas correspondientes es mejorada, la cognición se hace más y más rápidamente.

La plasticidad sináptica es el concepto más importante a la hora de entender y aprovechar la asombrosa capacidad del cerebro para aprender.

Procesamiento funcional compensatorio
Por otro lado, los investigadores han llegado a la conclusión de que la utilización de nuevos recursos cognitivos en ancianos o la recuperación de funciones perdidas en lesionados cerebrales, refleja una estrategia de compensación. En presencia de déficits relacionados con accidentes cerebrovasculares, o con la disminución de la plasticidad sináptica que acompaña al envejecimiento, el cerebro manifiesta su plasticidad reorganizando sus redes neurocognitivas. Los estudios demuestran que el cerebro llega a esta solución funcional a través de la activación de otras vías nerviosas, activándose así más a menudo las regiones en ambos hemisferios (lo que sólo ocurre en personas sanas y jóvenes).

La plasticidad es un concepto que, más allá de la ciencia, plantea cuestiones educativas, por sus implicaciones para la comprensión del papel del aprendizaje, de la evolución y del desarrollo humano.
En definitiva, la plasticidad neuronal involucra distintos factores, niveles y condicionantes, cuyas características e implicaciones principales resumimos a continuación:


  • El cerebro tiene la capacidad de cambiar, adaptarse y aprender a lo largo de toda la vida. La plasticidad es la base del aprendizaje.
  • El cerebro cambia como respuesta a la estimulación ambiental, lo que significa que no está completamente determinado desde el inicio. Esos cambios están determinados por la interacción de factores genéticos y epigenéticos (respuesta individual a los estímulos ambientales, entre los que se hallan en aprendizale informal o experiencial, la enseñanza formal y el entrenamiento cognitivo o la práctica intelectual consciente).
  • La plasticidad implica periodicidad en la medida en que existen períodos sensibles, o «ventanas de oportunidad», que favorecen o dificultan determinados cambios.
  • La plasticidad está sujeta a límites relacionados con el funcionamiento y organización cerebral (neurogénesis y apoptosis o “suicidio celular”).
  • El uso que se hace del cerebro es determinante para su desarrollo, para su «construcción».
Cada habilidad aprendida, cada lengua estudiada, cada experiencia vivida reconfigura tu mapa cerebral; y es que el cerebro es un órgano moldeable preparado para un sinfín de actividades.
(Sarah Blakemore, neurocientífica experta en los cambios del cerebro a lo largo de la vida) - https://neuropsicologiayaprendizaje.wordpress.com/2015/12/22/plasticidad-cerebral-las-neuronas-se/


No se trata de recomendaciones esotéricas, es un estudio la Escuela de Medicina de Harvard
ESTADOS UNIDOS, (Agencias).- De acuerdo a un estudio realizado en la Escuela de Medicina de Harvard, la forma en la que se siente el dolor tiene que ver con las emociones, la personalidad, el estilo de vida, la genética y las experiencias previas.

Es decir si la persona ha estado expuesta al dolor por un período de tiempo largo, el cerebro puede haberse modificado para percibir las señales de molestia incluso cuando ya no están.

En el caso de condiciones como la fibromialgia. Según el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido, el síntoma principal es el dolor generalizado que se puede sentir en todo el cuerpo.

1. Atención plena (mindfulness, en inglés)
“Esta técnica implica, básicamente, concentrarse en el presente sin emitir ningún juicio”, explica la neuróloga Sara Lazar, del Hospital General de Massachusetts, en EEUU. Para muchos, el primer impulso ante el dolor es tratar de “alejarlo” de cualquier forma.

En el caso de la atención plena para controlar el dolor, sin embargo, lo que se busca es acercarse a la sensación y aprender a conocerla “observándola” objetivamente.

La idea es enfocarse en el instante en el que se está, evitando preocupaciones pasadas y futuras. Esto se hace considerando elementos como los siguientes: ¿dónde comienza lo que se siente?, ¿cambia a medida que transcurre el tiempo?, ¿cómo se puede describir?

2. Respiración profunda

Esta técnica es fundamental para el resto de las alternativas que se pueden emplear para ayudar a manejar el dolor. Consiste en inhalar profundamente por unos cuantos segundos y luego exhalar.

Para ayudar a mantener la concentración y el ritmo de la respiración, se pueden utilizar palabras o frases. Por ejemplo, cada vez que inhala, se puede decir: “bienvenida la relajación”. Al exhalar, “adiós negatividad”.

3. Meditación y visualización
En este caso, el proceso se inicia prestando atención a la respiración siguiendo la técnica referida con anterioridad. Esto se hace en un ambiente de total relajación, sin ruidos o estímulos que distraigan, con música de fondo que invoque esa sensación.

Adicionalmente, se piensa en un lugar que se asocie con tranquilidad, paz y agrado. Una playa, con el sonido de las olas. Pájaros cantando en un paisaje bucólico. Si la mente se distrae y empieza a pensar en otras cosas, se trae de vuelta la imagen que evoca tranquilidad.

4. Concentración y positividad
Escoger una actividad que se disfrutes es otra opción. Puede ser cualquiera que genere gusto y agrado: leer poesía, hacer caminatas en espacios verdes, cocinar, dedicarse a la jardinería.

El objetivo es concentrarse de manera absoluta en lo que se está haciendo y prestar atención a los detalles mínimos, notando como los sentidos reaccionan y cuáles son las sensaciones que se sienten. Cuando la persona no se encuentra bien, suele pensar únicamente en lo que no puede hacer.

Dirigir esa atención a lo que sí se puede hacer, ayuda a dejar de pensar en el dolor. Tener un diario y anotar regularmente las razones o cosas por las que se está agradecido, es una manera de hacerlo, explica la profesora de psiquiatría de la Escuela de Medicina de Harvard, Ellen Slawsby.

5. Generar la respuesta de relajación

Es el antídoto para el estrés que genera el dolor. Permite controlar el aumento en el latido cardíaco y las reacciones del organismo, que entra en alerta al estresarse. En este caso, lo primero es cerrar los ojos y relajar todos los músculos del cuerpo.

En este proceso, se pasan de 10 a 20 minutos. Posteriormente, se permite el regreso de los pensamientos. Finalmente, se abren los ojos.
Fuente: http://www.unimexicali.com/noticias/salud/440804/5-formas-de-controlar-el-dolor-con-la-mente.html




SAN DIEGO.- El Hospital naval en Balboa comenzó a entrenar a sus pacientes en clases de meditación, yoga y atención plena o mindfulness.

La armada quiere promover entre los pacientes una reducción de la tensión nerviosa, el dolor físico y elevar la calidad de vida, no sólo relacionada con su desempeño como militares.

Los cursos duran entre nueve y diez semanas y se usan para rehabilitación inicialmente.

También en la base naval de Camp Pendleton se enseña ahora meditación y atención plena. Ambas son costumbres que practican principalmente los budistas, y son disciplinas que se pueden practicar sin ninguna connotación religiosa.
Fuente: http://www.unimexicali.com/noticias/sandiego/363451/aumenta-la-practica-de-meditacion-entre-militares-en-san-diego.html -Uniradio San Diego


Entrevistamos a Lluís Nansen, nos habla con la autoridad de quien lleva 25 años meditando. Según el zen, el altruismo es la clave para mantenerse constante.

En el maestro Lluís Nansen Salas se reúnen dos aspectos que a menudo se consideran –quizá por desconocimiento– antagónicos: la ciencia y la espiritualidad. En realidad no hay contradicción entre la Física Teórica y la práctica del budismo zen.

Desde el Dojo Zen Barcelona Kannon, en el centro de la capital catalana, Nansen fundamenta su enseñanza en la práctica rigurosa del zazen, la meditación zen sentada, y en su armonización con la vida cotidiana.

El "despertar" a través de la práctica del zazen
—En la práctica espiritual se habla a menudo de "despertar" o "liberación", ¿a qué se refieren estos conceptos?
—Con la práctica de zazen se crea una dinámica con el cuerpo que cambia nuestra manera de funcionar mentalmente.

Nos libera de hábitos y condicionamientos, que nos dejan siempre insatisfechos y nos hacen sufrir. Estos condicionamientos afectan a nuestra percepción de la realidad, como sucede cuando una emoción intensa está presente, produce una visión distorsionada, una ilusión, un sueño.

Por eso hablamos de despertar y de ver las cosas tal como son. Ver las cosas tal como son significa verlas conociendo su verdadera naturaleza, que es insubstancial e impermanente. Esto es lo que nos libera del sufrimiento.

—En la práctica zen a menudo se habla de practicar sin objetivo pero a la vez parece que el objetivo es el "despertar" ¿nos puedes explicar esta paradoja?
—Cuando se habla de practicar sin objetivo nos referimos a cultivar una actitud sin intención de obtener nada personal.

Cuando en nosotros está presente la más mínima intención de obtener algo, nuestra mente está funcionando en el modo ordinario y dualista, y precisamente esta manera de funcionar es uno de esos condicionamientos de los que hablábamos antes.

Solo cuando practicamos con una actitud sin intención de obtener nada personal, nuestra mente puede entrar en la manera de funcionar no dualista y tomar consciencia de la unidad con el universo. Pero no debemos confundirnos, eso no significa que tengamos que hacer las cosas sin sentido, o que no podamos aspirar a despertar con todos los seres.

Cuando hacemos las cosas con una motivación altruista no hay obstáculo para despertar.

—¿Por qué cree que cuesta tanto cultivar un hábito que sabemos que mejorará nuestras relaciones y calidad de vida?
—Lo que dificulta que podamos cultivar la meditación, aunque sepamos que nos va a beneficiar, es el hecho de creer que podemos conseguir la felicidad persiguiendo ilusiones, aun comprobando que siempre nos conducen a la insatisfacción.

Mientras creemos en las ilusiones, vamos de una ilusión a otra, y nunca tenemos tiempo para la meditación, que es la puerta de la verdadera felicidad.

—¿Cuáles son algunas de las dificultades que usted personalmente se ha encontrado para mantener una práctica disciplinada durante más de 25 años y cómo las ha superado?
—Las dificultades que he encontrado son las mismas que las de las demás personas: las ilusiones del ego.

Y puede que en algún momento haya dudado de mi capacidad para superarlas, pero nunca he dudado de la práctica de zazen.

—¿Qué le ayudó a usted a ser tan fiel a la práctica?
—Por un lado, el darme cuenta de la vacuidad de mis ilusiones y, por otro, la aspiración a compartir esta práctica con los demás, aprender de mi maestro y mis compañeros, y dedicar mis energías a facilitar la práctica a otras personas.

Esto último se ha convertido en una fuente de energía ilimitada.

—¿Tiene algunos consejos que puedan ser útiles?
—Cualquiera que quiera cultivar una práctica constante y duradera debe ir más allá de un interés personal y compartir esa práctica espiritual con los demás, porque al compartirla encontrará una motivación ilimitada que le hará superar todos los obstáculos e ir incluso más allá de sí mismo.

—La práctica zen es ritualizada. ¿Por qué los rituales son tan importantes en la práctica? ¿Cómo nos puede liberar un ritual si parece algo rígido?
—Los gestos corporales del ritual tienen una influencia sobre la mente.

Son un diálogo entre el cuerpo y la mente, y nos ayudan a salir de los bucles mente-mente, que son autogeneradores de sufrimiento. Hay muchos prejuicios sobre los rituales, pero la resistencia principal son los condicionantes egóticos, que justamente el ritual nos ayuda a disipar.

Antes de rechazar el ritual deberíamos probarlo y comprobar qué influencia tiene en nuestra mente.
Lluís Nansen Salas (Barcelona, 1965), maestro zen, es licenciado en Física Teórica por la Universidad Autónoma de Barcelona.

Empezó la práctica del zen en 1991. En 1995 se ordenó monje en la línea del maestro japonés Taisen Deshimaru y de Roland Yuno Rech, de quien recibe la transmisión –el shiho– del dharma en diciembre de 2016.

Su formación científica, así como su confianza en la experiencia de cada uno, le permiten enseñar el dharma a partir de la objetividad y el empirismo, algo fácil de comprender para los practicantes occidentales.

Desde Dojo Zen Barcelona Kannon (www.zenkannon.org) imparte cursos de mindfulness zen y de filosofía budista. También dirige retiros sesshin zen.

Es autor del libro Meditación zen, el arte de simplemente ser (Ed. Viena, Barcelona, 2017).
http://www.cuerpomente.com/ecologia/estilos-de-vida/lluis-nansen-budista-fisico-zazen_1375


Ofrece espacios para hacer las prácticas solo o guiado por un instructor a toda hora.

Bajar el estrés es uno de los puntos centrales en la lista de pendientes de muchas personas, especialmente de quienes viven en ciudades. Una de las recomendaciones es hacer ejercicios de respiración y dedicar unos minutos del día a la meditación. Encontrar el tiempo y el espacio no siempre es tarea sencilla. Para hacerlo un poco más fácil, en París funciona un particular bar dedicado exclusivamente a la meditación.

Cómodos pufs negros y un ambiente pequeño pero acogedor, de paredes blancas, recibe a los visitantes en una de las salas del Bar à méditation, abierto desde hace alrededor de un año en la capital francesa.

Es un bar original, porque no se bebe ni se come, sino que se aprende a cuidar de uno mismo meditando solo, o en forma guiada con la ayuda de instructores. Son tres pisos en los que las personas pueden pasar en busca de un rato de paz en cualquier momento del día.

Gracias a la meditación -aseguran sus responsables- es posible liberarse del estrés, aprender a transformar la ansiedad y la agitación en bienestar y sobre todo dejar de "rumiar" los malos pensamientos.

La idea del lugar fue de la psiquiatra y psicoterapeuta Christine Barois, que la gestiona con un equipo de instructores calificados, compuesto sobre todo por psicólogos y psiquiatras, especializados en mindfulness.

Una vidriera sobre la calle en la rue Gaillon, cerca de la Opera, sumerge en un ambiente relajado y minimalista. La primera regla, una vez cruzado el ingreso, es abandonar todo pensamiento y tensión, liberándose en primer lugar del teléfono celular.
La estructura se articula en tres pisos: en la planta baja se halla el espacio Gaillon, que cuenta con armarios para dejar las pertenencias y prepararse para la sesión de meditación; en el primer piso, en el área Opera, tienen lugar las clases guiadas.

El sótano, llamado Pyramides, está dedicado a quienes prefieren meditar de manera autónoma. El "bar" abre a las ocho de la mañana para aquellos que buscan empezar la jornada armonizados. Cierra a las 19.

El staff sostiene que "la meditación no es una evasión, sino un encuentro sereno con la realidad" y por lo tanto sería saludable meditar un poco cada día, sobre todo antes de iniciar el trabajo cotidiano. Por eso las sesiones no duran nunca más de media hora, a un costo de 20 euros. El precio aumenta, pero no demasiado, para las lecciones con instructor y los cursos temáticos. Y hay tarifas promocionales por paquete.

Sus impulsores aseguran que la mejora de la vida cotidiana y laboral está asegurada ya que, según los expertos, la meditación optimiza la concentración, la creatividad y la memoria, otorgando mayor serenidad. Pero no solamente: también aumenta las defensas inmunitarias, reduce los problemas del sueño, la presión arterial y es eficaz para los dolores crónicos.

Los sábados hay sesiones dedicadas a la franja de 9 a 14 años, para que los chicos aprendan a tener conciencia de sí mismos, la justa relación con los propios sentimientos, el cuerpo y también la comida.
Fuente: ANSA - https://www.clarin.com/buena-vida/bar-meditar-liberarse-estres-paris_0_BkC8yRvcG.html


Imagina que eres un cerebro, invita el neurocientífico cognitivo Anil Seth, y que estás encerrado dentro de un cráneo tratando de comprender qué está pasando en el mundo. Sabes que estás en un sitio sin luz ni sonido, y lo único que tienes disponible son cientos y miles de impulsos eléctricos que a su vez se encuentran relacionados con el mundo exterior. Para Seth se trata de una forma de explicar la percepción, un proceso en que el cerebro debe no sólo combinar los signos sensoriales, las expectativas o las creencias de lo que está sucediendo en el medio ambiente, sino también reaccionar en función de ello. En otras palabras, lo que percibimos, según Seth, es la interpretación de nuestro cerebro en relación con el mundo. Sin embargo, ¿en qué momento de este proceso surge la conciencia, aquello que permite comprender que uno es uno y que lo que se percibe –siente y piensa– importa?

En una conferencia de TedTalks, Seth se cuestiona qué es y de dónde surge la conciencia, e incluso llega a sugerir que se trata en el fondo de una alucinación del que resulta uno de los misterios más incógnitos de la ciencia y la filosofía. Pues conciencia no es sinónimo de percepción ni de inteligencia, sino de la experiencia tanto de la alegría como del sufrimiento mientras se combina la actividad de algunos miles de millones de neuronas. En sus palabras:

Actualmente me gustaría pensar en la conciencia de dos maneras. Hay experiencias del mundo que se encuentra a nuestro alrededor, lleno de vistas, sonidos y aromas, es multisensorial, panorámico, 3D, una película completamente inmersiva e interna. Surge entonces el self consciente. La experiencia específica de ser tú o de ser yo. El protagonista de esta película interna, y probablemente el aspecto de la conciencia al que más nos adherimos.

De modo que existe una importante diferencia entre la percepción y la conciencia: mientras que la primera recibe la información del exterior sin alterarla en ningún momento, la segunda implica un intercambio de experiencias externas e internas. Es decir, la segunda se encarga de generar activamente emociones, pensamientos y creencias como respuesta a los estímulos adquiridos del medio ambiente. Ahora bien, ¿qué pasa cuando uno recibe información del exterior y la altera internamente en función de la interpretación personal –como aquella que se ve afectada durante “el teléfono descompuesto”–? Para Seth, se trata de una fuerte predicción perceptual, la cual puede en algunos casos poseer rasgos de alucinaciones causadas por un estado alterado de conciencia –como la psicosis–. En otras palabras:

Si la alucinación es un tipo de percepción descontrolada, entonces la percepción del aquí y el ahora es también una forma de alucinación, pero una alucinación controlada en donde las predicciones cerebrales se reinan por la información sensorial del mundo. De hecho, estamos alucinando todo el tiempo, incluyendo ahora mismo. Y hasta el momento en que estamos de acuerdo sobre nuestras alucinaciones, lo llamamos realidad.

De alguna manera, la realidad que uno vive se vuelve una alucinación constante que no sólo nos ilustra las cosas sino, también, la razón de su existencia. Por lo tanto, también logra explicar la presencia de un self en cada individuo:

Para la mayoría de nosotros, la experiencia de ser una persona es familiar, algo tan unificador y tan continuo que es difícil no darlo por hecho. Pero no deberíamos darlo por sentado. Hay, de hecho, muchas maneras diferentes de experimentar a un self. Hay una experiencia de tener un cuerpo y de ser un cuerpo. Estas experiencias de percibir forman el mundo y la perspectiva de una persona. Hay experiencias que pretenden hacer las cosas y otras que pretenden explicar la causa de las cosas que suceden en el mundo. Y hay experiencias de ser una persona continua y característica con el paso del tiempo, construida por una gama rica de memorias e interacciones sociales.

Hay algo más. No sólo experimentamos nuestros cuerpos como objetos en el mundo desde el exterior, también los experimentamos desde el interior. Todos experimentamos el sentido de ser un cuerpo desde adentro. Una serie de señales sensoriales vienen desde el interior del cuerpo que continuamente se encuentran diciéndole al cerebro sobre el estado de los órganos internos, cómo le está yendo al corazón, cómo va la presión sanguínea, muchas cosas. Este tipo de percepción, al cual se le llama interocepción, se ha investigado en exceso. Pero es sumamente importante, porque la percepción y la regulación interna del estado del cuerpo es lo que nos hace estar vivos.

[…] La percepción del estado interno del cuerpo no se trata de adivinar lo que hay por ahí, sino de contener el control y la regulación –mantener las variables fisiológicas con unos vínculos tan finos que son compatibles con la supervivencia–. Cuando el cerebro usa predicciones para adivinar qué hay allá afuera, percibimos objetos como la causa de las sensaciones. Cuando el cerebro utiliza predicciones para controlar y regular cosas, entonces experimentamos cómo ese control está yendo para bien o para mal.

Por lo tanto, la mayoría de nuestras experiencias básicas de ser, de encontrarnos en un organismo personificado, se encuentran profundamente arraigados a los mecanismos biológicos que nos mantienen vivos. Y cuando seguimos esta idea, empezamos a ver nuestras experiencias conscientes, principalmente desde que dependen de los mismos mecanismos de la percepción predictiva, ambas guiadas por nuestra motivación intrínseca de supervivencia. Experimentamos el mundo y a nosotros mismos a través y gracias a nuestros cuerpos vivientes.

Con esto se quiere decir que la conciencia es el resultado de la experimentación de las sensaciones de nuestro cuerpo llevadas a su interpretación positiva, negativa o neutral por nuestra mente como mecanismo de supervivencia. Debido a ello, cuando la interpretación –e incluso la percepción– no congenia con lo que está sucediendo a nuestro alrededor, es cuando puede llegar a surgir la noción de la alucinación –un rasgo que, en caso de no estar bajo efectos de alguna sustancia psicotrópica, puede asociarse con depresión mayor, psicosis o esquizofrenia–. Quizá esta sea la razón principal por la que la meditación es una herramienta para procurar un bienestar mayor de cualquier individuo: es en ese momento en que tanto la mente como el cuerpo encuentran una sincronía en el aquí y el ahora, resultando en la armonía del universo interno.

Fuente: https://pijamasurf.com/2018/03/eres_lo_que_alucinas_neurocientifico_afirma_que_la_realidad_es_una_alucinacion/




Las tradiciones más antiguas de Oriente poseían una concepción holística del ser humano y consideraban que los males del cuerpo tenían una raíz más profunda. La enfermedad no era más que una desarmonía energética del individuo. En resumen, nuestros ancestros parecían saber que todo vibra en el universo.

Pitágoras afirmaba “que cada cuerpo celestial, cada átomo, produce un sonido particular debido a su movimiento, ritmo o vibración. Es más, todos esos sonidos o vibraciones componen una armonía universal en la que cada elemento, sin perder su propia función y carácter, contribuye a la totalidad “y esto claro incluye al cuerpo humano.
Cada célula y cada órgano de nuestro cuerpo, por tanto vibran continuamente a una determinada frecuencia. Y así, cuando un órgano está sano su frecuencia vibratoria esta en armonía con el resto del cuerpo; pero si esta frecuencia se altera se rompe la armonía y aparece lo que conocemos como enfermedad.

También sabemos hoy – por el principio de resonancia – que es posible modificar estas frecuencias alteradas a través de la transmisión de otras frecuencias. Y eso es lo que convierte al sonido en un proceso terapéutico capaz de abrir la puerta al equilibrio físico, emocional, mental y espiritual. Y es que gracias al principio de resonancia, que el sonido de los cuencos de cuarzo ajusta la vibración de la persona a la misma frecuencia emitida del mineral; es decir, terminan ambos vibrando al mismo ritmo.

Los cuencos de cuarzo emiten e inducen un modelo de onda alfa que es el mismo que emite el cerebro en los estados meditativos y de profunda calma. Y se ha podido comprobar que en esos estados hay un aumento de la producción de linfocitos T, responsables del sistema inmunitario.

El sonido de los cuencos, pues, afecta de manera global al individuo. Primero equilibra su cuerpo energético y los chacras y luego limpia el campo áurico. Además, la vibración repercute en la columna que actúa como vehículo de resonancia y se extiende a través del sistema nervioso a nuestras células, tejidos y órganos. Esa es la razón de que la vibración producida por los cuencos tenga la capacidad de disolver bloqueos en el cuerpo físico y sutil así como de que se utilice en casos de contracturas musculares, roturas, y otros problemas óseos. La vibración de los cuencos resuena y armoniza la estructura cristalina presente también en nuestro esqueleto. Asimismo, tiene efectos positivos en casos de artrosis, problemas circulatorios, fibromialgia, problemas neuronales, trastornos de aprendizaje, lateralidad, hiperactividad, etc. Sin olvidar que cargan y potencian con su vibración esencias florales y aceites esenciales y que se utilizan en la limpieza de espacios físicos.

Instrumentos que curan “Ciertos sonidos tienen la capacidad de equilibrar el ánimo y la salud”
El ser humano ha expresado su conexión con lo sagrado mediante el sonido de su propia voz en cantos rituales. También desde la antigüedad ha utilizado, por sus propiedades sonoras, cuencos de metal y otros instrumentos de percusión delicada como medio para equilibrar el cuerpo y el alma. Otras culturas, como los aborígenes de Australia, desde hace más de 40.000 años han usado la vibración del didgeridú, el instrumento de viento más antiguo que se conoce, tanto en sus ceremonias como para tratar las enfermedades y los desequilibrios que las producen.
Todos estos instrumentos son simples de tocar y revelan la riqueza y profundidad que puede haber en un solo sonido. Obedecen a un concepto de música diferente del que tenemos. En efecto, un concierto a base de cualquiera de estos instrumentos difiere de los que estamos habituados a escuchar. Son sonidos que llevan hacia dentro y ayudan a aquietar la mente, induciendo un viaje interior a través de la vibración, siempre que la persona se conceda un tiempo para la introspección y se halle en un lugar adecuado.
Todos estos instrumentos tienen una base común: el reconocimiento de la vibración sonora como un importante medio para lograr el equilibrio físico y energético, capaz de tocar profundamente nuestro ser de hecho, por medio del principio de resonancia el sonido tiene la capacidad de afectar a la materia. El ejemplo más claro lo hallamos en la cuerda de una guitarra que hace vibrar a su vecina cuando se pulsa la nota adecuada, o en la cantante que rompe una copa con su voz al igualar la frecuencia de resonancia del cristal.
Eso lleva a pensar si, por un principio semejante, ciertas personas, paisajes o monumentos pueden inspirarnos positivamente o mejorar nuestro ánimo. Para las medicinas energéticas cada célula y cada órgano del cuerpo están vibrando continuamente a una frecuencia determinada. Cuando un órgano está sano su frecuencia vibratoria está en armonía con el resto del cuerpo, mientras que en un órgano enfermo la frecuencia vibratoria está alterada. Por el principio de resonancia es posible modificar estas frecuencias alteradas a través de la transmisión de otras frecuencias equilibrantes. Esto es lo que convierte al sonido en un instrumento terapéutico capaz de abrir la puerta al equilibrio físico, emocional, mental y espiritual.

Los sonidos más graves producen un enraizamiento en la persona porque afectan a los centros inferiores de energía. Son más amplios, contienen más armónicos. Los más agudos resuenan en las zonas superiores del cuerpo (pecho, garganta y cabeza). Son sonidos más focalizados, más intensos.

Quienes utilizan estos instrumentos terapéuticamente ponen atención a otro aspecto fundamental: consideran el sonido como una onda portadora de conciencia. Es decir, dependiendo de donde esté situada la conciencia del individuo cuando crea un sonido, la vibración puede transmitir información subliminal acerca de ese saber o esa energía a la persona que lo recibe.

Cuencos de cuarzo
Las propiedades del cuarzo otorgan a estos instrumentos una enorme resonancia. Crean sonidos envolventes y trabajan profundamente sobre los hemisferios cerebrales y el cuerpo etérico. Sus usuarios aseguran que generan frecuencias muy potentes que favorecen el viaje interior, impulsando la
conciencia a niveles vibratorios más altos.
Los cuencos de cristal de cuarzo se utilizan en sesiones individuales para mejorar el flujo de la energía corporal, deshaciendo sus bloqueos e induciendo estados de inusitado bienestar. Se pueden tocar separadamente, por ejemplo para armonizar cada chakra, o se pueden combinar creando armonías que a menudo llevan a la conciencia a un estado de profunda paz y bienestar. La intensidad y la duración varían en función del paciente. Una sesión puede oscilar entre 30 y 50 minutos. Normalmente el paciente permanece estirado, aunque puede sentarse si lo desea, y los cuencos se sitúen a unos 80cm. Se comienza con una pequeña relajación.

* Se utilizan los sonidos más graves en personas nerviosas o hiperactivas con tendencia al estrés; en estos casos se hace sonar el cuenco de manera constante y suave. Sonidos más agudos y variados con toques de campana se utilizan para activar a la persona. En una sesión de cuencos se actúa sobre

los desequilibrios que pueda haber aplicando aquellos cuya nota resuene con la parte del cuerpo afectada, o que ayuden a distribuir, de hecho el cuerpo actúa como una caja de resonancia, de modo que el sonido varía según la parte del cuerpo sobre la que se aplique. Esto permite identificar bloqueos internos, ya que estos provocan que el sonido se apague más rápidamente en las zonas afectadas.

El poder del cuarzo
El sonido de un cuenco de cuarzo se puede expandir hasta un kilómetro y mantenerse varios minutos hasta extinguirse. Tiene un patrón de ondas cercano al estado alfa, el que emite el cerebro en estados de calma profunda.
Si llenamos un cuenco de cuarzo con agua y activamos su sonido pueden observarse figuras geométricas en la superficie. Dada la enorme resonancia, al aumentar la intensidad el agua salta como si estuviera en efervescencia. Esto sugiere el efecto sutil que pueden producir estos instrumentos en el cuerpo, formado en más de un 70% por agua.
Además la sílice, que es cuarzo (óxido de silicio), abunda en los huesos, la sangre, el cabello, la piel, las uñas, los dientes… Nuestro ADN se estructura en una doble espiral similar a la del cristal de cuarzo.
Hay cuatro moléculas de sílice en cada una de nuestras muelas, y también está presente en la estructura cristal coloidal liquida del cerebro.
El sonido producido por los cuencos de cuarzo influye profundamente a los hemisferios cerebrales. De hecho se pueden combinar determinados sonidos, llamados binaurales, para lograr su armonización. Su sonido repercute en la columna y se expande a las células, líquidos y órganos.
Los cuencos de cristal de cuarzo, al igual que los cuencos cantores de metal, ofrecen distintas posibilidades de trabajo de acuerdo a los distintos tamaños y notas en que están afinados. Es posible profundizar en la forma de tocar los cuencos y en como tocarlos para propósitos específicos.
Los cuencos de cuarzo abren una nueva dimensión en el mundo de la vibración y el sonido. En la terapia y la medicina vibracíonal pueden ser una herramienta de las que tan solo hemos comenzado a ver sus grandes posibilidades..

¿Qué producen los cuencos de cuarzo?
Los cuencos crean una ola pura, que llega a extenderse hasta una milla desde su lugar de origen. Esta ola pura de formas también atraviesa objetos.

El cuerpo humano tiene una gran potencial de resonancia en sí mismo. De hecho, está compuesto (en parte) por millones de cristales. Nuestros huesos están hechos de una combinación de colágeno, que es una proteína en la forma de una doble hélice entrelazada alrededor de sí misma .Esto forma un armazón para un tipo de fosfato clásico llamado “cristal Apatite”. Este concepto se ha explorado profunda y detenidamente a través del trabajo realizado por Robert O. Becker en su libro “The Body electric” (el cuerpo eléctrico)

Los cristales apatite existen en todo el cuerpo, en el cráneo o en los dientes. Como todos los cristales estos tienen un potencial de resonancia. Así es que cuando trabajamos con cristales y sonido, como es el caso de los cuencos de cuarzo, entonces hay una resonancia, armonización y un proceso de integración que va entre la vibración interna y externa. La resonancia vibra en todas las cavidades corporales…..hace vibrar a los cristales y afecta también la estructura cristalina de nuestros huesos.

Es esta vibración que tiene un gran efecto sobre la columna vertebral (la cual a su vez es un poderoso resonador) difundiendo-se a través de los conductos nerviosos hasta los órganos, y otros sistemas, tejidos, células y a la vez influyendo sobre la circulación sanguínea, metabolismo, el sistema endocrino, el equilibrio de los centros energéticos, limpiando el campo exterior y también equilibrando los hemisferios cerebrales, sin olvidar, lo más importante … creando un alineamiento una parte más elevada de uno mismo.

Un investigador llamado Norman Mikesell, que trabajó muy cerca de Marcel Vogel, descubrió que existe un líquido cristalino en los organismos biológicos. La diferencia entre sólidos, líquidos y gases, desde una perspectiva física, está en la organización de la estructura molecular. Hay también líquidos existentes que no tienen en absoluto una estructura atómica y algunos que tienen algo que se aproxima a la estructura atómica de los cristales. Aunque estos líquidos tienen la cualidad de ser fluidos, hay una relación geométrica esencial entre los átomos y como se mueven. Marcel Vogel y Norman Mikesell encontraron que el tejido sano corporal es mas liquido cristalino en su naturaleza que fluido, y

que además tiene una estructura cristalina más organizada que la de un tejido no sano. En el proceso de deterioro, destrucción o enfermedad, la organización atómica se rompe.

La curación a través de los cuencos de cristal de cuarzo

En este tipo de trabajo podemos mostrar que el sonido puede penetrar el cuerpo, entrando en cada célula, tocándolas y haciendo que equilibren sus energías dentro de la oscilación y resonancia. Esto ocurre con el vaivén de olas sonoras que va y viene mientras el sonido continúa, y en la actualidad sabemos con certeza que es así en efecto a través de las investigaciones de Marcel Vogel.

Así pues cuando una de estas olas de sonido nos toca, las células responden moviéndose en otra dirección. Pueden haberse movido en la dirección de las agujas del reloj, pero ahora dan la vuelta y se mueven al ritmo del sonido.

El efecto de este sonido progresa tocando otras células, que a su vez tocan otras y así hasta que todas se mueven en armonía, no solo entre ellas sino también con la ondas sonoras.

¡Así es que empezamos con armónicos y al final acabamos en armonía!

Cada sonido influirá de manera distinta a cada persona, además tocara un centro diferente en cada una.

La terapia con los cuencos de cuarzo ayuda a equilibrarnos y revitaliza energéticamente.

Beneficios de la Terapia con Cuencos de Cuarzo:

  • Liberación del estrés y relajación.
  • Estímulo de la actividad de las ondas alfa o meditación profunda.
  • Equilibrio y limpieza de los chacras y del aura.
  • Equilibrio de los hemisferios cerebrales.
  • Regeneración celular (ADN).
  • Restablecimiento del equilibrio del sistema endocrino mediante la vibración de la hipófisis o pituitaria.
  • Tiene efectos positivos en casos de artrosis, problemas circulatorios, depresiones, fobias, problemas neuronales y otras múltiples dolencias.
  • Reactiva las funciones cerebrales y neuronales.
  • Sanación de áreas corporales, emociones y pensamientos.
  • Estimula la generación endorfina y dopamina.
  • Favorece la conexión con planos vibracionales mas elevados y ayuda a elevar tu estado de conciencia.

Precauciones

Hay situaciones en las que la vibración de los cuencos de cristal no es una experiencia agradable.
Las personas que tienen sustancias extrañas en el cuerpo, tales como marcapasos, clavos, varillas, cadera o reemplazos de rodilla, implantes dentales, etc. pueden tener una reacción incómoda o dolorosa si la frecuencia de una vibración que seleccionas no encaja con la del plástico o las piezas de metal.
Las personas con el síndrome de fatiga crónica, la fibromialgia, la artritis severa, epilepsia pueden ser incapaces de disfrutar de esta vibración, aunque yo he comprobado que un 20 % reacciona muy positivamente pero esto sólo puede ser determinado por la rendición presente durante la experiencia sonora.

Para otros, hay frecuencias particulares y algunos armónicos que son demasiado intensos o los patrones de onda son muy difíciles para que el oído interno de una persona lo sostenga. Cada persona es una constelación 
única de agua, materia, emociones, creencias, etc. que, puede responder favorablemente o tiene la resistencia en el campo vibratorio creado por los cuencos de cristal.

Si alguien tiene problemas con las vibraciones en el inicio de la sesión, es importante respirar en la experiencia para ver si se puede cambiar. A veces, la incomodidad se debe a la constricción, bloqueo, densidad o una explotación emocional en un chakra particular que necesita limpiar, liberar y abrirse.

El aumento de trabajo respiratorio y el uso del color pueden ayudar con el movimiento a través del circuito de energía del cuerpo para haya la liberación deseada. Si la vibración del cuenco sigue siendo muy intensa, es posible que tenga que desplazarse la persona más lejos y poner más espacio entre el que toca el cuenco de cuarzo y la intensidad del sonido.

Otras reacciones a los cuencos de cristal puede variar en intensidad emocional.

Debido a la física de la vibración / sonido, la respuesta de cada persona es única y no refleja nada negativo o positivo acerca del individuo… solo si son capaces de estar en ella o no está.


Nota:
Innumerables son los instrumentos creados por el hombre para desarrollar la escucha, entre ellos uno muy peculiar: el cuenco de cuarzo, originario de una antiquísima tradición que se pierde en la noche de los tiempos y que tiene un efecto equilibrador y armonizador siendo un poderoso estimulante del proceso de la escucha, además sus infinitos matices deleitan y aquietan la mente facilitando la escucha inocente y consciente; su sonido es en sí mismo un resumen del conocimiento condensado en sus matices, el canto y en particular los armónicos también presentan una cualidades singulares favoreciendo un efecto multiplicador de la atención al potenciar la lateralidad y creando un micro-cosmos sonoro reflejo directo de nuestro macrocosmos.

Existen multitud de vibraciones macro-cósmicas imperceptibles a nuestros sentidos que tienen sobre nosotros gran influencia, tal es el caso de la luz de las estrellas, escala de sonido –luz y sonido están en una relación de 48 octavas- y así escucharemos el ritmo ancestral de todas las músicas de la tierra. Se trata de vibraciones sutiles imprescindibles para nuestro equilibrio y sincronización de nuestros relojes internos, cuando desconectamos de ellas necesitamos algún
tipo de sustitutivo –por ejemplo música excesivamente rítmica- que no siempre produce los mismos efectos beneficiosos. Otro ejemplo más cercano lo constituye el ritmo de los planetas del sistema solar;

¿Podemos retomar una escucha más consciente de las vibraciones que nos provee la Madre Naturaleza?
La herramienta básica para afinarnos se encuentra en nuestro interior; es la intención y requiere poner en juego recursos muy sutiles ya que muchos son los obstáculos –principalmente mentales- que se la oponen, en esta circunstancia es donde verdaderamente nos encontramos solos con nosotros mismos, es un momento de vacío que necesita de toda nuestra intuición, el entonar se realiza precisamente desde la intención, de hecho antes de ser audible en forma de sonido ya se ha creado, es un acto de intención puro manifestado a través de nuestra propia voz y los resonadores corporales que afinan nuestros cuerpos sutiles, equilibran los chakras y nos preparan para la experiencia del Silencio interior, la resonancia con el Vacío, la comunión con el Todo.

Fuente: Rosa Puerto (Aleah) Licenciada en Antropología, pedagoga en educación infantil y formadora de maestros Montessori, pedagoga en arte, profesora de psicodrama y dinámica grupal, arte terapeuta, humanistic counseller, maestra de Reiki y terapeuta de sonido. Ha trabajado y vivido durante 20 años en Escandinavia y Reino Unido. Ahora de vuelta a sus raíces imparte charlas, conciertos, meditaciones, talleres, clases o sesiones terapéuticas individuales tanto en su centro de Barcelona como en otras localidades españolas. La Formación en terapia del sonido la imparte en Méjico, Ecuador, Chile y España.
Fuente: 
http://www.rosaleah.com/como-influye-el-sonido-de-los-cuencos-de-cristal-en-el-ser-humano/

El aumento de las horas que pasamos frente al móvil, junto con la posibilidad de anonimato que ofrecen algunas redes sociales hace que los casos de aislamiento o cyberbulling, entre otros, hayan proliferado en pocos años. Ciudadanos anónimos y famosos han denunciado casos que han experimentado en primera persona.

El juez dio la razón a la presentadora Sara Solomando cuando denunció por injurias a un tuitero; la periodista de RTVE, Lara Siscar, se ha visto obligada a denunciar por segunda vez el acoso que sufre en las redes sociales. Vogue cerró a finales de enero su foro por los abusos e insultos que había estado recibiendo la influencer Lovely Pepa. Más reciente aún es el caso del coach del programa Cámbiame, Víctor Pelayo, que ha afirmado ser acosado a través de las redes.

Parece que el hecho de estar expuestos socialmente dé vía libre para ser blanco de todo tipo de comentarios, pero eso no puede ser así.

Por supuesto las redes sociales también su lado positivo: nos permiten estar más conectados que antes los unos con los otros. Son herramientas se que se han vuelto casi imprescindibles para muchas personas.

“Lo que sucede y se dice en las redes sociales de nosotros o de otras personas parece afectar a gran parte de nuestra sociedad actual. El hecho de estar mucho más conectados ahora que antes hace que tengamos mucha más interrelación con otras personas, tanto conocidas como desconocidas. El reto al que nos enfrentamos es poner un límite equilibrado que nos permita disfrutar de la era digital sin dejar de lado nuestro presente, nuestra cotidianeidad y sin ser esclavos de un mundo virtual al que le damos gran valor”, apunta Jordi Ferrer, instructor de mindfulness y fundador de la plataforma Crecer Consciente.

En una sociedad cada vez más estresante, de ritmos vertiginosos y cada vez más expuesta en las redes sociales con la presión que ello conlleva, llega un momento en el que parar es una necesidad. “El aumento de los casos de estrés ha llevado a muchas personas gente a buscar herramientas como el mindfulness para afrontarlo de una forma saludable”, señala Ferrer.

“Parece que hayamos perdido el sentido de nuestras vidas. Influenciados en gran medida por tendencias mostradas y seguidas a través de las redes sociales. En consecuencia hemos perdido la conciencia de quiénes somos en realidad”, señala el experto en esta técnica de relajación.

Este aumento del estrés y de la necesidad de estar permanentemente conectados está ligado con el incremento de las horas que pasamos con un dispositivo móvil en la mano. Y es que el último estudio sobre tendencias digitales a nivel global y redes sociales elaborado por las empresas Hootsuite y We Are Social aporta cifras muy llamativas. En España 39,4 millones de personas se conectan a internet. El móvil es el dispositivo más usado para hacerlo. La sociedad vive conectada digitalmente de forma constante y esto a veces puede tener consecuencias negativas.

En el estudio publicado se apuntaba que los españoles pasamos una media de 5 horas al día conectados a internet y1,38 horas conectados a las redes sociales. Unos datos que parecen ir incrementándose con el paso del tiempo.

Mindfulness, un oasis de crecimiento personal en el desierto social

¿Quién no ha publicado un día una foto tomando un maravilloso café en una tarde de sol espléndido rodeado de libros o niños mostrando el ideal de vida?¿Quién no lo ha hecho siendo mentira? ¿Quién no lo ha hecho mientras se ha vuelto loco o loca para lograr que los niños se quedasen quietos el tiempo justo para hacer la foto de postal?

Dice Ferrer que: “En muchos casos volcamos de forma encubierta en las redes sociales aquello que anhelamos en nuestro presente: una familia feliz, una pareja ideal, estar soltero/a es lo mejor, unas vacaciones felices… cuando realmente,detrás de ello, existe un gran vacío o frustración que pretende ser llenado por una vida virtual no existente en sí misma que nos genera malestar, tristeza, enfado y estrés”.

“Se ha notado un incremento de personas que demandan los servicios de crecimiento personal por medio del mindfulness. Buscan incorporar más calma en sus vidas, reducir estrés, equilibrar sus emociones y tener más conciencia sobre todo lo que les ocurre: en cómo se sienten, en sus necesidades reales y en tener más control personal sobre los pensamientos. Comprarse un helado u obtener más reconocimiento en el trabajo no es una necesidad real, por otro lado, cuidarse, descansar o pasar más tiempo con los hijos sí lo es”, comenta el experto. Hay personas que redescubren que pueden vivir a otro ritmo sin volcar sus necesidad de afecto en las redes sociales, aprenden a conocerse mejor aumentando así su nivel de felicidad y bienestar personal.

Si antes se mencionaba el índice de personas conectadas a cualquier app a través de un móvil, Jordi Ferrer muestra ahora otros datos basados en estudios propios: “el nivel de estrés es medio – alto en una encuesta realizada a 1.000 personas a las que se le preguntaba sobre su nivel de estrés y que nunca habían asistido a un curso de mindfulness”.

Los datos cambiaron radicalmente cuando el perfil de encuestados sí había participado en este tipo de formación: el 85% decía sentirse mejor y con una vida más equilibrada tras realizar el curso, mientras que el 92% afirmaban disponer de más herramientas para gestionar el estrés en su día a día.

El conocerse a uno mismo y regular las emociones es un proceso que lleva tiempo, lo que parece toda una contradicción en los tiempos en los que vivimos en los que el “lo quiero para ayer” es la regla que rige el día a día. “Por contradictorio que parezca el auge que vive el mindfulness es precisamente gracias a la rapidez con que las personas experimentan sus beneficios, en muchos casos desde el primer día”, apunta el experto en esta técnica.

4 pautas para vivir el presente y gestionar las redes sociales de forma más equilibrada

“Este proceso de autoconocimiento o ‘desestrés’ puede llegar a ser frustrante si no se hace de la mano de un profesional, pues las resistencias son precisamente las barreras que nos impiden avanzar. Un profesional o curso especializado puede ayudar a disolver o reencaminar dichas barreras”, afirma Ferrer.

Según el experto existen una serie de pautas que facilitan vivir más el presente y encontrar ese control tan ansiado por cada vez más personas. Ferrer ofrece a continuación cuatro propuestas:

1. Evita empezar el día condicionado por los mensajes de las redes sociales o emails. Cuando te levantes por la mañana, date un tiempo antes de consultar tu móvil; espera a asearte y desayunar para hacerlo.

2. Genera espacios de ‘oasis digital’ que equilibren la dependencia y estrés generado por estar constantemente pendiente del móvil. Puedes dejar el móvil en el bolso o en el bolsillo mientras comes, juegas con los hijos, estás con los amigos… se trata de vivir ese momento tal cual está sucediendo.

3. Realiza una parada al día para realizar 5 respiraciones conscientes. Esta pequeña práctica es especialmente recomendada y útil cuando uno se siente desbordado mental o emocionalmente.

4. Al finalizar el día, y con la intención de evitar ir a dormir con la energía generada por los sucesos y comentarios compartidos por las redes sociales o email, decide una hora en la cual poner tu dispositivo en modo avión o sin acceso a datos hasta el día siguiente. Por ejemplo, de 23.00 a 7.00.

El mindfulness ha llegado para quedarse. Según Jordi Ferrer “te da las técnicas esenciales para bajar las revoluciones mentales de una vida frenética que creemos controlar, pero la vida en sí misma es incontrolable, es una batalla perdida si la enfocamos desde ahí. Es por este motivo que el mindfulness y sus técnicas nos facilitan no darle tanto espacio a lo mental y su necesidad de controlar”.

Se trata de crecer, pero de crecer de forma consciente, de avanzar en una época en la que las redes sociales nos muestran un espejismo de la realidad a la vez que se presentan muy útiles en muchos sentidos.
Fuente: https://laflecha.net/como-desintoxicarnos-de-las%E2%80%8B-redes-sociales-a-traves-del-mindfulness/


¿Amas la meditación y a tu gato? ¿Qué te parecería realizar una meditación a su lado? Hacerlo es posible y su compañía podría ayudar a que te relajes y enfoques en el presente más fácilmente, además de que tu felino disfrutará ese rato de mimos y tranquilidad.

Meditar en compañía de tu mascota te ayuda a mantener tu mente en el momento, ya que ellos son los mejores maestros cuando de vivir el presente se trata. Además, los gatos son expertos en relajarse.

Consejos para meditar con tu gato

Para empezar a practicar la meditación en compañía de tu amigo felino, sólo es necesario que crees una rutina en la que dediques por lo menos unos 10 minutos al día.

Elige una habitación cómoda y silenciosa, o si tienes jardín, prueba meditar ahí, en contacto con el Sol y la naturaleza. Si así lo deseas, puedes poner música instrumental para ayudar a crear un ambiente de relajación.

Colócate con tu gato en una posición en la que ambos estén cómodos, ya sea con él a tu lado o descansando sobre tu regazo.

Si al principio tu gato se rehúsa a permanecer junto a ti, no te frustres ni desistas, déjalo que se quede en el lugar en el que se sienta a gusto y continúa con tu meditación. Con el tiempo se irá habituando y cuando sepa que ese momento significa caricias para él, seguro querrá estar contigo.

Una vez que ambos están cómodos, empieza a poner atención en la respiración. Puedes realizar respiraciones profundas y pausadas, o tratar de sincronizar la tuya con la de tu gato, al colocar tus manos sobre su pecho o espalda. Poco a poco, te darás cuenta cómo ambos empiezan a hacerlo armónicamente.

Si al meditar tienes problemas para dejar de pensar en las preocupaciones diarias, en tus pendientes del trabajo, las cuentas por pagar o cualquier otra cosa que distraiga tu mente de ese instante, enfócate al seguir la respiración de tu gato, acarícialo y, al igual que él, trata de alejar de tu cabeza cualquier otra cosa que no sea disfrutar de ese momento que es sólo de ustedes dos.

Cuando haya terminado tu momento de meditación, puedes finalizar diciendo un mantra, agradeciendo al universo o al ser superior en el que creas o diciéndole a tu gato lo agradecido que estás porque sea parte de tu vida, pues aunque no las comprenda, seguro percibirá la energía que hay detrás de tus palabras.

Una vez que empiezas a meditar en compañía de tu gato, lo siguiente es convertirlo en un hábito al dedicar unos minutos cada día para hacerlo. Así, al compartir ese momento con tu amado felino, disfrutarás más de la meditación.
Fuente: https://harmonia.la/mente/medita_en_compania_de_tu_gato